"TRES PARA EL TE"

Podría decirse que es un trabajo impecable, en el que pueden apreciarse que los intérpretes se divierten y transmiten esa alegría en la platea. Y también podría decirse que los niños captan y abarcan mejor que los adultos ese humor fino y ese juego con el disparate que transforma el escenario en un lugar de maravillas, sin efectos especiales, sin impactos visuales, solamente con la magia de la palabra y el gesto. RUTH MEHL. LA NACION.